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Independencia de Venezuela

Tomado de Wikipedia

La independencia de Venezuela fue el proceso emancipador desarrollado entre 1810 y 1821 para romper los lazos coloniales que existían entre ese territorio y el Imperio Español. Este proceso se unió y extendió al llevado a cabo en otros países de América, que alcanzaron también su independencia. Entre los factores más influyentes se suele destacar el deseo de poder de los grupos criollos que poseían el estatus social y económico pero no político, la introducción de las ideas del Enciclopedismo, la Ilustración y la declaración de Independencia de los Estados Unidos, la Revolución francesa y el reinado de José I de España.

El 19 de abril de 1810, después de la invasión napoleónica en España, los miembros del Cabildo de Caracas desconocen al entonces Capitán General de Venezuela, Vicente Emparan. Se aduce que actúan en nombre de Fernando VII, rey depuesto de España, y en desobediencia de José I Bonaparte. Se establece una Junta de Gobierno (Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII) que toma varias iniciativas como establecer juntas similares en las provincias de Cumaná, Margarita, Barinas, Barcelona, Trujillo y Mérida y envíar delegaciones diplomáticas a los países que podían apoyar la insurrección: el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, Estados Unidos y Nueva Granada.

Con la firma de la declaración de la independencia y las campañas emprendidas por los republicanos se inicia la Guerra de Independencia. Venezuela será el primer país de Iberoamérica que declara la independencia y el Tercero del Continente Americano después de Los Estados Unidos y Haití.

Después de la independencia se concreta la idea de la unión de la Gran Colombia, decretado en el Congreso de Angostura estado que comprendería las antiguas colonias españolas de la Capitanía General de Venezuela, el Virreinato de Nueva Granada y la Real Audiencia de Quito. Con el inicio de ésta lucha, en plena puerta de entrada al continente y con la erradicación del último bastión realista en el Perú a manos del ejército libertador, los territorios americanos patrimonio de la Monarquía española se organizarón en estados independientes.

Tras la Batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1821, que dio oficialmente la independencia de Venezuela, y luego de la liberación de Caracas, Cartagena, Popayán y Santa Marta, el 18 de Julio se reanudó con mayor ímpetu los trabajos de constitucionales en Cúcuta para incluir las regiones recién emancipadas. El 24 de mayo de 1822 Quito sella su independencia en la Batalla de Pichincha y el 9 de diciembre de 1824 se sella la de Perú y Bolivia en la Batalla de Ayacucho. Perú y Bolivia nunca llegaron a formar parte de la Gran Colombia pero comparten con Colombia, Ecuador y Venezuela el título de Países Bolivarianos por haber sido repúblicas liberadas por Simón Bolívar quien mereció el título de Libertador y ser considerado el primer presidente oficial de cada una de ellas.

La independencia de Venezuela fue finalmente reconocida por España y firmada en un tratado de paz y amistad el 30 de marzo de 1845, por los gobiernos de la reina Isabel II de España y el presidente Carlos Soublette.


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Alan Woods: La vigencia plena del marxismo

por Osmar Gomes da Silva
tomado de Viejoblues, un espacio libre ∆

México fue sede de la Primera Escuela Marxista Panamericana, la misma que se desarrolló del 27 de febrero al dos de marzo de 2009, evento que fue organizado por la Corriente Marxista Internacional. Esta escuela fue un espacio destinado a la discusión, al debate, a la crítica y a la elaboración de propuestas revolucionarias para hacerle frente al capitalismo y lograr la construcción de una sociedad nueva, más justa y más humana: el socialismo.

Lejos de ser un seminario en el cual un grupo de intelectuales y académicos, haciendo gala de sus conocimientos, de su erudición y de su sabiduría, hayan realizado la exposición formal de sus ponencias, fue una escuela en la cual jóvenes y viejos militantes revolucionarios, estudiantes y trabajadores de distintos lugares del mundo, implicados profundamente en la lucha en defensa de las ideas del marxismo revolucionario y del socialismo, hicieron, como diría Lenin, un análisis concreto de la realidad concreta, con la profundidad que adquieren quienes están vinculados directamente con el movimiento real de la lucha de clases entre los explotados y los explotadores.

La Escuela Marxista Panamericana contó con la participación de Alan Woods, fundador, junto con Ted Grant, de la tendencia Militant y actualmente dirigente de la Corriente Marxista Internacional.

alan woodsAlan es autor de diversos artículos, ensayos y libros en los cuales hace con su amigo y camarada Ted una profunda defensa de las tradiciones revolucionarias que dejó como enseñanza la Revolución Bolchevique, así como de las ideas de Marx, Engels, Lenin y Trotsky y, en consecuencia, del método del materialismo histórico-dialéctico.

Con Alan, en un momento de su apretado tiempo, se pudo conversar sobre diversos temas relacionados con el pensamiento marxista, los ataques de sus detractores y la necesidad de llevar adelante la lucha por el triunfo del socialismo frente al oprobioso sistema capitalista

Lo obsoleto es el capitalismo y las ideas de sus defensores

Tras la caída del muro de Berlín y la implosión de la ex Unión Soviética, los ataques contra el pensamiento marxista recrudecieron. En muchos centros académicos los defensores del marxismo revolucionario han sido calificados como obsoletos, anacrónicos o dinosaúricos. Frente a esto Alan Woods señala que lo que es obsoleto es el capitalismo.

Alan explica cómo a raíz del colapso de la URSS, se dio pie a una contraofensiva ideológica sin precedentes por parte de la burguesía para atacar al marxismo y al socialismo. Esto, dice el marxista galés, se convirtió además en una industria, en un negocio rentable.

El autor de Razón y Revolución explica que lo que fracasó hace veinte años no fue el socialismo en el sentido entendido por Marx, Engels, Lenin o Trotsky, sino una caricatura burocrática y totalitaria del socialismo que fue el stalinismo.

Esto causó un gran impacto y, en ese momento, la burguesía y sus defensores se pusieron eufóricos anunciando el fin del socialismo, del comunismo y del marxismo. Los enemigos de las ideas de Marx y Engels llevan más de 150 años anunciando su muerte.

Pero ¿por qué se preocupan del marxismo si está muerto?, se pregunta Alan Woods. No obstante esto, los ideólogos de la burguesía todos los años se ven en la necesidad de publicar nuevos libros, artículos, tesis doctorales demostrando que el marxismo está muerto.

Para Alan esto tiene una explicación. La clase dominante no es tonta y no gastaría su tiempo atacando ideas muertas. La burguesía ataca ideas que son peligrosas para su clase. Pero tras 20 años desde la caída de los regímenes del llamado “socialismo real”, todas estas ilusiones de la burguesía y sus defensores han colapsado.

Estamos presenciando la crisis general del capitalismo prevista por Carlos Marx. Como hecho anecdótico Alan Woods dice que el libro más vendido en Alemania es Das Kapital (El capital), cuyas ventas se multiplicaron un 300 %, lo cual demuestra que lejos de ser ideas obsoletas, la gente busca una explicación de la crisis del capitalismo en las ideas científicas de Marx.

¿Por qué tiene plena vigencia el marxismo?

Alan Woods plantea un reto a los lectores: acudir a las bibliotecas y buscar cualquier libro burgués de economía política o de ciencias sociales escrito hace 150 años. Asegura que esos materiales no tendrán más que un mero interés histórico y cero relevancia para la aplicación en el mundo moderno.

No obstante, dice el dirigente de la Corriente Marxista Internacional, en El manifiesto comunista, escrito hace más de 150 años por Marx y Engels, se encontrará una descripción verdadera, rigurosa y brillante no del mundo de 1848, sino del mundo de hoy. Para ello pone dos ejemplos.

El primero hace referencia a la globalización. Ésta ha sido presentada hace 20, 30 años por los economistas burgueses como algo novedoso. Sin embargo, la globalización fue explicada de antemano por Marx y Engels en las páginas de El manifiesto comunista.

Allí se expone claramente como el capitalismo surge en primer lugar como un mercado nacional para luego convertirse necesariamente en un mercado mundial, siendo esto lo más importante de nuestra época, dice Alan Woods. Cuando Marx y Engels escribieron esta predicción tan brillante no existía el mercado mundial internacional, el capitalismo solo existía en Inglaterra, en Francia estaba en sus principios y Alemania era más atrasada todavía.

La segunda predicción, algo muy polémico, que los enemigos del marxismo han calificado como errónea, es la que se refiere a la concentración del capital.

El capitalismo que empieza con pequeñas empresas, cuando Marx explica esto en Gran Bretaña no había grandes empresas, necesariamente producto de la competición y de las leyes del libre mercado, resulta en un proceso de concentración de riqueza en pocas manos y de miseria para otra parte.

Cifras emitidas por la ONU señalan que más del 50 % de la riqueza disponible está en manos del dos por ciento de la población del mundo; 1,2 mil millones de seres humanos viven en la más absoluta miseria y de esos, 8 millones de hombres mujeres y niños mueren todos los años por falta de recursos económicos. Si eso no es una concentración de capital ¿qué es?, pregunta Alan Woods.

Ese proceso se ha multiplicado por diez en las últimas décadas, hay una concentración de riqueza obscena y una concentración de miseria no solo en América Latina, sino en Inglaterra, en EEUU donde se expresó con mayor profundidad cuando la ciudad de Nueva Orleans fue azotada por el huracán Katrina en el año 2005. He aquí la realidad.

Los ataques contra Federico Engels

Federico Engels ha sido objeto de todo tipo de ataques que han pretendido desmerecer su obra. Alan Woods, en su libro escrito conjuntamente con Ted Grant, “Razón y Revolución”, explica partiendo de datos obtenidos por recientes investigaciones científicas, la validez de las ideas de Engels y de su método de estudio e investigación.

Es una tontería como un piano, como dicen en España, expresa Alan cuando responde a la pregunta sobre las acusaciones vertidas contra Engels. Federico Engels era un genio, pero era un hombre modesto, tan modesto que cuando murió dio órdenes explícitas de cremar su cadáver y echar sus cenizas al mar porque no quería que se erigiera ningún monumento en su honor.

Él estaba a la sombra de Marx y eso no ha permitido ver su grandeza, la de un gran revolucionario, un gran pensador, un teórico muy profundo.

Acusar a Engels de ser un positivista es una bobada que solo se escucha en las universidades, dice. Eso es una estupidez. Alan acude a una frase del poeta alemán Friedrich Shiller para explicar la barbaridad de esa imputación infundada: “Contra la estupidez los propios dioses luchan en vano”. Es absurdo además expresar que sus ideas eran sólo del siglo XIX.

Esto es lógico, Engels tenía que basarse en las ideas del siglo en el que vivió, no podía hacerlo sobre las ideas del siglo XXI, señala irónicamente Alan Woods. Sin embargo, los escritos de Engels, sobre todo La dialéctica de la naturaleza, no reflejan la ciencia del siglo XIX, sino que está bastante por delante de las ideas científicas de su época. Critica duramente las teorías de la mecánica clásica, la física de Newton, su sistema mecanicista.

Los últimos descubrimientos del siglo XX y XXI, de los últimos cien años, han demostrado totalmente la vigencia del método de Federico Engels, que es el método dialéctico. Alan pone como ejemplo de su aseveración a la teoría del caos, donde se refleja la aplicación del método dialéctico. Estas no son ideas pasadas de moda; al contrario, son ideas científicas, avanzadas.

¿Por qué las ideas de Lenin y Trotsky están vigentes?

Lenin y Trotsky después de Marx y Engels fueron quienes defendieron y desarrollaron sus ideas en el siglo XX. Son ideas maravillosas, profundas, brillantes y totalmente vigentes. Se han dicho muchas falsificaciones acerca del papel de Trotsky, concretamente.

Hay una cierta tendencia que viene del stalinismo, esa aberración, esa caricatura terrible del marxismo, que es totalmente falsa de señalar que hubo un conflicto fundamental entre las ideas de Lenin y Trotsky. La realidad es totalmente diferente, dice Alan que con Ted Grant realizaron un magnífico libro hace más de 40 años titulado “Lenin y Trotsky, qué defendieron realmente”, donde explican con profundidad las ideas de estos dos revolucionarios.

Alan Woods cuenta una anécdota: “En Rusia hace unos 5 años me invitaron a una célula, un grupo de base del Komsomol, organización de la juventud comunista de educación y origen stalinista. Cuando yo entré en la sala, un joven se me acerca y me dice en ruso ¡¿pero usted es trotskista?!

A ver si me explico, le contesté. Yo defiendo las ideas de Marx y Engels, por ende soy marxista; después de la muerte de Marx y Engels quien defendió sus ideas yo creo que fue Lenin, consecuentemente soy leninista; después de la muerte de Lenin quien defendió sus ideas creo yo que fue Trotsky, consecuentemente soy trotskista.

¿He contestado tu pregunta? ¿Puedo hacerte ahora yo una pregunta? ¿Has comprado una botella de vodka en la calle del libre mercado? En la botella viene una etiqueta que indica que el vodka es de categoría. Pero cuando te la bebes descubres que es cualquier cosa, menos de calidad.

Hazme caso amigo, no prestes atención a las etiquetas, si yo voy a dar una charla aquí, si te gusta bien y si no, vamos a seguir hablando como camaradas que queremos la misma causa, pero vamos abrir un debate no basado en calumnias, ni basado en pioletazos, un debate honesto, democrático, amistoso entre todos los miembros de la familia comunista”.

Lo que hace falta es gente más abierta. Los nuevos jóvenes van a descubrir en la práctica la total vigencia del marxismo y van a descubrir que es la herramienta principal, la más potente, el arma, la palanca más fundamental para comprender el sistema capitalista y finalmente derrocarlo y establecer un nuevo orden social que se llame socialismo, señala Alan Woods.

Las cosas que Marx no avizoró y los nuevos problemas de la vida

El marxismo es un instrumento muy importante para echar luz sobre todos los problemas que enfrenta la sociedad humana; pero no podemos esperar que el marxismo nos ofrezca una bola de cristal o una varita mágica porque eso ya sale de la ciencia y nos meteríamos a los terrenos místicos y religiosos, dice Alan Woods.

Eso sí, explica, esta herramienta nos ofrece un cuerpo de ideas bastante completo, profundo que nos posibilita analizar cualquier cosa, cualquier problema. El marxista galés explica cómo si bien es cierto que los problemas cambian y aparecen otros nuevos, no varían tanto como se podría pensar.

Y esos problemas no sólo tienen que ver con la miseria de las masas, las guerras o el terrorismo. Hay otros que son iguales, o tal vez más importantes, que afectan a la persona, a la familia y que tienen que ver con la moralidad, la religión por ejemplo.

Pero ¿no fue así también en el pasado?, cuestiona Alan Woods. Si miramos cualquier sociedad en los últimos diez mil años de lo que, correcta o incorrectamente, se ha dado en llamar como civilización, han existido diversos sistemas socioeconómicos como el esclavismo, el feudalismo, el capitalismo que han nacido, crecido, madurado y han llegado a un grado de desarrollo que después entra en declive, llegando a un tipo de techo de sus posibilidades y, entonces aparecen en forma más abierta las contradicciones que siempre están presentes, agravándose cada vez más, lo cual afecta a la sociedad en muchos aspectos.

Una calumnia estúpida emitida contra el marxismo es la que señala que Marx redujo todo a lo económico. ¿Cómo es posible que alguien pueda reducir todo a lo económico? Marx era un filósofo, la filosofía no es economía. La sociedad tiene muchos más aspectos que tienen que ver con la religión, la poesía o el arte que no están directamente vinculados a la economía.

Lo que sí es verdad, que es una verdad como un templo, que no admite contradicción, es que en última instancia la viabilidad de cualquier sistema socioeconómico está determinado por la capacidad de desarrollar las fuerzas productivas, es decir la industria, la agricultura, la ciencia, la tecnología que son la base material, los fundamentos, los cimientos sobre lo cual todo lo demás se desarrolla, se rige.

Cuando una sociedad llega a los límites de sus posibilidades, cuando ya no es capaz de desarrollarse y de mejorar la situación de las personas como el sistema capitalista, por ejemplo, eso tiene repercusiones importantes que se reflejan a nivel psicológico, generando un ambiente general de pesimismo, una especie de nihilismo.

En Francia, en la actualidad, hay más astrólogos profesionales que curas católicos, el ex presidente de EEUU, Ronald Reagan tenía como una de sus asesoras a una astróloga, el misticismo ha invadido la ciencia, a nivel intelectual eso se refleja en la mal llamada filosofía posmoderna, etc. Hoy hablan del fin de la ideología. Antes la burguesía tenía una ideología, el liberalismo, que fue bastante progresista.

Era optimista. La burguesía estaba en una fase ascendiente, se sentía progresista y lo era de alguna manera. Ahora, en vez de decir la verdad, que este sistema en concreto no es capaz de seguir avanzando, se cuestiona la posibilidad de desarrollo y progreso en general.

Todos estos son síntomas de una cultura en plena decadencia. Existe un nivel mezquino, miserable, trivial. No hay filosofía que valga el nombre, si comparas los productos miserables de los filósofos actuales con la filosofía gloriosa de Hegel, de Kant.

La filosofía pretende ser reducida al estudio de la significación de palabras sueltas. Pero las grandes ideas siguen existiendo, dice Alan Woods. Pero no son las ideas de la burguesía, sino las que anticipan otra sociedad que si puede ofrecer a la humanidad lo que necesita y que no son solo las que ofrecen trabajo, pan o casas. Es mucho más que eso. La Biblia dice: no sólo de pan vive el hombre.

Trotsky en su libro Problemas de la vida cotidiana analizó temas relacionados con los problemas de los seres humanos, la sexualidad, la moralidad por ejemplo. En esta sociedad hay un florecimiento del crimen, de las drogas, del alcohol. ¿Por qué la juventud acude a ello?

Porque sus vidas son vacías. Cuando una sociedad entra en crisis, en declive, eso se siente aunque la gente no lo entiende en forma racional. Se entra en una fase de pesimismo general, de desorientación general.

Frente a eso hay dos opciones: o cierras los ojos y vuelves la mirada hacia dentro, hacia el misticismo o intentas llegar a una comprensión racional de este mundo y sus problemas para combatirlo o cambiarlo. La droga, el alcohol, la religión, el misticismo son intentos para escaparse de este mundo en lugar de luchar para cambiarlo.

La única solución a la droga es revolución.

Cuando la juventud comprende esa necesidad de luchar y se le ofrece una causa que vale la pena van a olvidarse de esos paraísos falsos, artificiales, como dice la frase del poeta francés Baudelaire.

Lamentablemente hay un sinnúmero de elementos despreciables, reformistas que quieren sembrar la confusión, poner un muro que evite que la juventud tenga acceso a las lecciones históricas de la revolución rusa, a las enseñanzas del materialismo dialéctico.

Es una función netamente contrarrevolucionaria, son retrógrados intelectualmente, una bancarrota total. Quieren aparecer como exponentes de ideas nuevas como el señor Heinz Dieterich, ideas que realmente no ofrecen nada nuevo, que son realmente sacadas de la prehistoria del movimiento obrero internacional, de los utópicos, ideas premarxistas. Las ideas auténticamente nuevas, son las ideas del marxismo. El marxismo es la filosofía del futuro.

Humor y revolución

Alan Woods, junto al nieto de León Trotsky, Esteban Volkov, realizó la presentación de su más reciente libro “Reformismo o Revolución”. Este constituye un material imprescindible para desenmascarar las patrañas intelectuales de Heinz Dieterich, personaje que se jacta de científico y que con sus ideas lo que pretende es, en forma subrepticia, atacar al pensamiento marxista y reforzar las ideas reformistas.

Alan con humor dice: este señor no llega hasta el tobillo de un Bernstein, de un Kautsky, ellos eran genios.

Charlatán es una palabra mal sonante, Dieterich se cree un gran genio y, hoy por hoy, me quedo con una duda razonable al respecto.

Mi gran amigo, camarada y maestro, Ted Grant decía que para ser un revolucionario se necesita dos cosas: un sentido de la proporción y un sentido del humor, manifiesta Alan Woods.

Cuando más vivo, más comprendo cuán profunda es esta idea. La idea de un intelectual como algo seco, alejado de la clase trabajadora no corresponde a la realidad. La ironía de Sócrates tenía un gran sentido del humor y era muy profunda, los aforismos de Heráclito son muy divertidos.

El humor es dialectico. Marx y Engels tenían un gran sentido del humor y Lenin y Trotsky también. Marx tenía como su lema favorito: considero que nada humano es ajeno a mí. La imagen de un intelectual metido en una torre de mármol, aislado de la realidad, leyendo su libro, totalmente indiferente al destino de la humanidad es precisamente la que desprestigia a la filosofía.

El revolucionario galés afirma además que la llamada filosofía posmoderna está totalmente desprestigiada y pregunta ¿quién lo toma en serio ahora, a más de cuatro estúpidos en las universidades?

Realmente no tienen nada que ofrecer y la gente lo sabe y si somos honestos cualquier estudiante lo sabe, cuando más superficiales y estúpidos son, más se toman en serio, se creen Gardel. Alan señala: para mí la filosofía es importante porque la vida, la sociedad es importante. Todos somos partícipes en esta gran aventura para cambiar el mundo. La filosofía debe ser una herramienta en esta lucha y como somos parte de la raza humana, nada humano nos puede ser ajeno.

Saludo para la clase trabajadora ecuatoriana

La lucha del pueblo de Ecuador y sus grandes éxitos conseguidos en los últimos tiempos son una gran fuente de inspiración, al igual que la revolución venezolana. Estamos en una nueva época en la que los pueblos del mundo están empezando a despertarse.

En América Latina ningún burgués se encuentra estable desde Tierra del Fuego hasta el Río Grande. La revolución ecuatoriana tiene un papel clave en este proceso que es general.

Ahora mismo a vosotros, al pueblo del Ecuador, les corresponde estar en la primera línea del fuego. Les deseo todo éxito en esta lucha para cambiar la sociedad y los animo a estudiar las grandes lecciones de las grandes revoluciones del pasado, concretamente de la revolución rusa y, como no, las ideas brillantes, hermosas profundas y necesarias de Marx, Engels, Lenin y Trotsky.

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Venezuela: De la Revolución Bolivariana a la Emancipación Humana
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Dictadura Mediática en Venezuela
Investigación de unos medios por encima de toda sospecha

de Luis Britto García


Pensamiento político de la emancipaciónPensamiento político de la emancipación (1790-1825), I
Los dos volúmenes que componen esta edición recogen los textos fundamentales escritos por los precursores de la emancipación ame­ricana y por quienes dirigieron los primeros pasos de las nacientes repúblicas independientes. Si bien la génesis de esta corriente de pensamiento se encuentra fuera del ámbito de la América española –en los textos que fundaron la Revolución Francesa y la Indepen­dencia de los Estados Unidos– el singular proceso de su puesta en funcionamiento y adecuación en las nuevas naciones va a explicar la historia de las cinco o seis décadas que siguieron a las guerras de la Independencia. El plan de la obra que presentamos distribuye los textos cronológicamente en tres etapas, de 1790 a 1809, de 1810 a 1815 y de este último año a 1825. Dentro de cada época, los mate­riales se presentan agrupados por país de origen. De esta forma, con relación a Venezuela se incluyen el Discurso preliminar a los america­nos, con que se prologó en 1767 la publicación de los Derechos del hombre y del ciudadano por los participantes en la conspiración de Gual y España; los Planes de Gobierno de 1801 y la Proclama de Coro de 1806, escrita por don Francisco de Miranda; el Acta de la Inde­pendencia y textos de Fernando Peñalver, Francisco Javier de Ustáriz y el Manifiesto de Cartagena de Simón Bolívar, la Carta de Jamai­ca y el Discurso de Angostura, obras también de Bolívar, y fragmen­tos de El triunfo de la libertad sobre el despotismode Juan Germán Roscio, entre otros. Escritos de los colombianos Camilo Torres y Nariño, del argentino Bernardo de Monteagudo, del peruano Vidaurre, de los chilenos Henríquez y O'Higgins, los argentinos San Martín y Moreno, el uruguayo Artigas, los mexicanos Miguel Hidalgo y Fray Servando Teresa de Mier, el haitiano Dessalines, los ecuatorianos Santa Cruz y Espejo, el marqués de Selva Alegre y Manuel Rodrí­guez de Quiroga, el brasileño Pedro de Alcántara, los antillanos José Antonio Miralla, Vicente Rocafuerte y Félix Varela se unen a mu­chos otros y a documentos, manifiestos y constituciones, para pre­sentar un panorama completísimo de la ideología que inspiró el sur­gimiento como naciones libres de los países del continente americano.



Correo del OrinocoEl Correo del Orinoco
Desde hace más de tres décadas en Venezuela se celebra el Día del Periodista cada 27 de junio, gracias a una lucha de ideas vinculada a la Independencia del país. En el año 1964, García Ponce, entonces parlamentario por el Partido Comunista, propuso, desde el cuartel San Carlos en Caracas (donde permanecía preso acusado de rebelión militar),que el Día del Periodista se celebrara el mismo día en que salió por primera vez El Correo del Orinoco.

"Inicialmente mi propuesta no era aceptada porque privaba un criterio conservador, que no aceptaba los cambios, por lo que siempre salía derrotado en las asambleas. Pero esa vez hubo un debate y la convención votó a favor de mi tesis", recuerda el actual director del Diario VEA.

El homenaje a los trabajadores de los medios de comunicación se celebraba el 24 de junio, fecha en la que se publicó el primer número de la Gaceta de Caracas, en el año de 1810.

"El Correo del Orinoco"
"Mándeme usted de un modo u otro una imprenta que es tan útil como los pertrechos", escribía Bolívar a Peñalver, que con ese propósito se encontraba en Trinidad en Septiembre de 1817. En octubre la imprenta ya estaba en Angostura y el 27 de Junio de 1818 salía a la calle el "Correo del Orinoco", impreso en una máquina movida a brazo y con cuatro páginas impresas en papel de hilo

El semanario, que aparecía los sábados, tenía artículos en francés e inglés, e informaba a las naciones de los logros militares y políticos de la construcción de la República de Colombia.

El Correo del Orinoco nace para combatir las mentiras y deformaciones de la Gaceta de Caracas, órgano al servicio de la Corona Española; sirve de instrumento en las relaciones internacionales, publica la vida y obra de los héroes de la Revolución, poemas, cuentos, novelas por entregas, decretos del ejecutivo, las proclamas de Bolívar, y notas de colaboradores extranjeros que servían a la cohesión del ejército, y toda clase de informaciones sobre la construcción del Estado, la organización de la guerra.

Más abajo, puedes descargar una versión digital de la primera edición de la artillería del pensamiento con la que el Libertador Simón Bolívar sembró de ideas libertarias la Patria Grande.

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Portada: No es Poca CosaNo es poca cosa
Las líneas de este libro parten del discurso emitido por el presidente Hugo Chávez el 2 de febrero de 2008 en el marco de la celebración de 10 años en revolución bolivariana. En tono sencillo y ameno se hace una breve descripción de los alcances de las políticas de desarrollo adoptadas durantes esta década por el Gobierno Nacional. Se hace énfasis en dos aspectos fundamentales: el político y el social.



Portada: Palabras sobre BoliviaPalabras sobre Bolivia
Como una forma de celebrar la victoria del pueblo boliviano, expresada en la ratificación del mandato de su primer presidente indígena, Evo Morales, el MinCI publica esta pequeña obra titulada 'Palabras sobre Bolivia'. En ella el lector encontrará, el discurso que dirigió el presidente Evo Morales a los venezolanos, el 5 de julio de 2008, en la sede de la AN, con motivo del aniversario 197 de la firma del acta de nuestra independencia, así como una cronología del proceso de referéndum revocatorio de Bolivia, entre otras interesantes lecturas.



Carta de JamaicaCarta de Jamaica
Las páginas de esta publicación muestran el contenido de un documento histórico escrito el 6 de septiembre de 1815, por el Libertador Simón Bolívar en Kingston, capital de Jamaica, en el cual expresaba uno de sus mayores sueños, unir a los países suramericanos.


Discurso de Angostura
En este texto se presenta el discurso pronunciado por el Libertador, Simón Bolívar con motivo de la instalación del segundo Congreso Constituyente de la República de Venezuela en San Tomé de Angostura (hoy Ciudad Bolívar). Sus sabias reflexiones hacen de éste un documento fundamental para comprender la visión Bolivariana de la política, el papel del Estado en la educación, su relación con la sociedad y los valores republicanos entre muchos otros aspectos.



Manifiesto de Cartagena
Este libro editado por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información, plasma uno de los tantos documentos escritos por el Libertador Simón Bolívar durante su lucha por lograr la independencia de Colombia y Venezuela.


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Operación Plomo Impune, por Eduardo Galeano


OPERACIÓN PLOMO IMPUNE
Por Eduardo Galeano

(Artículo aparecido en Brecha, el viernes 16 de enero de 2009.)

Para justificarse, el terrorismo de estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.

***

Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

***

Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina.

Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.

No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.

***

Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.

¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

***

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quien mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.

Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

***

La llamada comunidad internacional , ¿existe?

¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?

Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.

Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

(Este artículo está dedicado a mis
amigos judíos asesinados por las
dictaduras latinoamericanas que
Israel asesoró)

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Palabras de Raúl Castro Ruz en acto central por el Aniversario 50 de la Revolución

(El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros,
General de Ejército Raúl Castro Ruz, pronunció las palabras centrales
del acto conmemorativo por el Aniversario 50 del Triunfo de la
Revolución que comenzó en el céntrico Parque Céspedes de la Ciudad Héroe)


Santiagueras y santiagueros;
Orientales;
Combatientes del Ejército Rebelde, la lucha clandestina y de cada
combate en defensa de la Revolución durante estos 50 años;
Compatriotas:

El primer pensamiento, un día como hoy, para los caídos en esta larga
lucha. Ellos son paradigma y símbolo del esfuerzo y el sacrificio de
millones de cubanos. En estrecha unión, empuñando las poderosas armas
que han significado la dirección, las enseñanzas y el ejemplo de
Fidel, aprendimos en el rigor de la lucha a transformar sueños en
realidades; a no perder la calma y la confianza frente a peligros y
amenazas; a levantar el ánimo tras los grandes reveses; a convertir en
victoria cada reto y a superar las adversidades, por insuperables que
pudieran parecer.

Los que hemos tenido el privilegio de vivir con toda intensidad esta
etapa de nuestra historia, sabemos bien cuán cierta ha resultado la
alerta que nos hizo aquel 8 de enero de 1959, en su primer discurso al
entrar a la capital:
“La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo,
queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo
adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil”,
concluyó.

Por primera vez el pueblo cubano alcanzaba el poder político. En esta
ocasión, junto a Fidel, los mambises sí entraron a Santiago de Cuba.
Atrás quedaban 60 años exactos de dominación absoluta del naciente
imperialismo norteamericano, que no tardaría en mostrar sus verdaderos
propósitos, al impedir la entrada a esta ciudad del Ejército Libertador.

Atrás quedaron también la gran confusión y sobre todo la frustración
enorme que generó la intervención norteamericana. Sin embargo se
mantuvo en vilo, más allá de su disolución formal, la voluntad de
lucha del Ejército Mambí y el pensamiento que guió las armas de
Céspedes, Agramonte, Gómez, Maceo y tantos otros próceres y
combatientes por la independencia.

Vivimos algo más de cinco décadas de gobiernos corruptos, de nuevas
intervenciones norteamericanas; la tiranía machadista y la revolución
frustrada que la derrocó. Más tarde, en 1952, el golpe de Estado, con
el apoyo del gobierno norteamericano, instauró nuevamente la
dictadura, fórmula aplicada en esos años para asegurar su dominio en
América Latina.

Para nosotros quedó claro que la lucha armada era la única vía. A los
revolucionarios se nos planteaba nuevamente, como a Martí antes, el
dilema de la guerra necesaria por la independencia que quedó trunca en 1898.

El Ejército Rebelde retomó las armas mambisas y después del triunfo se
transformó para siempre en las invictas Fuerzas Armadas Revolucionarias.

La Generación del Centenario, que en 1953 asaltó los cuarteles Moncada
y Carlos Manuel de Céspedes, contó con el importante legado de Martí,
con su visión global humanística que va más allá de la consecución de
la liberación nacional.

En términos históricos, fue breve el tiempo que medió entre la
frustración del sueño mambí y el triunfo en la Guerra de Liberación A
comienzos de ese período, Mella, uno de los fundadores de nuestro
primer partido comunista y creador de la FEU, se convierte en heredero
legítimo y puente que une el pensamiento martiano y las ideas más avanzadas.

Fueron años de maduración de la conciencia y la acción de obreros y
campesinos, y de formación de una intelectualidad genuina, valiente y
patriota que los ha acompañado hasta el presente.

El magisterio cubano, fiel depositario de las tradiciones de lucha de
sus predecesores, las sembró en lo mejor de las nuevas generaciones.

Desde el mismo momento del triunfo, se hizo evidente para cada hombre
y mujer humilde que la Revolución era un justiciero cataclismo social
que tocó todas las puertas, desde los palacetes de la Quinta Avenida
en la capital, hasta el más misérrimo y apartado bohío de nuestros
campos y montañas.

Las leyes revolucionarias no sólo dieron cumplimiento al programa del
Moncada, lo superaron con creces en la lógica evolución del proceso.
Además sentaron un precedente para los pueblos de nuestra América que
hace 200 años iniciaron el movimiento emancipador del colonialismo.

En Cuba, la historia americana tomó rumbos diferentes. Nada moralmente
valioso ha sido ajeno al torbellino que aun antes del primero de enero
de 1959, comenzó a barrer oprobios e inequidades, a la vez que abrió
paso al gigantesco esfuerzo de todo un pueblo, decidido a darse a sí
mismo cuanto merece y ha logrado levantar con su sangre y su sudor.

Millones de cubanas y cubanos han sido trabajadores, estudiantes,
soldados, o simultáneamente las tres cosas, cuantas veces las
circunstancias lo han exigido.

La síntesis magistral de Nicolás Guillén resumió el significado para
el pueblo del triunfo de enero de 1959: “Tengo lo que tenía que
tener”, dice uno de sus versos, refiriéndose no a riquezas materiales,
sino a ser dueños de nuestro destino.

Es una victoria doblemente meritoria, porque ha sido alcanzada a pesar
del odio enfermizo y vengativo del poderoso vecino.

El fomento y apoyo al sabotaje y el bandidismo; la invasión de Playa
Girón; el bloqueo y demás agresiones económicas, políticas y
diplomáticas; la permanente campaña de mentiras dirigida a denigrar a
la Revolución y sus líderes; la Crisis de Octubre, los secuestros y
ataques a embarcaciones y aeronaves civiles; el terrorismo de Estado,
con su terrible saldo de 3 478 muertos y 2 099 incapacitados; los
planes de atentados a Fidel y otros dirigentes; los asesinatos de
obreros, campesinos, pescadores, estudiantes, diplomáticos y
combatientes cubanos. Esos y otros muchos crímenes dan fe del tozudo
empeño de apagar a cualquier precio la luz de justicia y decoro que
significó la alborada del Primero de Enero.

Una tras otra, todas las administraciones norteamericanas no han
cesado de intentar forzar un cambio de régimen en Cuba, empleando una
u otra vía, con mayor o menor agresividad.

Resistir ha sido palabra de orden y la clave de cada una de nuestras
victorias, durante este medio siglo de ininterrumpido batallar, en que
hemos partido invariablemente de jugarnos nuestra propia piel, sin
dejar de reconocer la amplia y decisiva solidaridad recibida.

Desde hace muchos años, los revolucionarios cubanos nos atenemos a la
máxima martiana: “La libertad cuesta muy cara, y es necesario o
resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio”.

En esta plaza, en el 30 aniversario del triunfo, Fidel nos dijo: “Aquí
estamos porque hemos podido resistir”. Una década después, en 1999,
desde ese mismo balcón, afirmó que el período especial constituía “la
más extraordinaria página de gloria y firmeza patriótica y
revolucionaria, (...) cuando nos quedamos absolutamente solos en medio
de Occidente a 90 millas de Estados Unidos y decidimos seguir
adelante”. Fin de la cita. Así lo repetimos hoy.

Ha sido una resistencia firme, ajena a fanatismos, basada en sólidas
convicciones y en la decisión de todo un pueblo de defenderlas al
precio que sea necesario. Ejemplo vivo de ello en estos momentos es la
inconmovible firmeza de nuestros Cinco Héroes.

Hoy no estamos solos frente al imperio en este lado del océano, como
ocurrió en los años sesenta, cuando los Estados Unidos impusieron el
absurdo de expulsar de la OEA, en enero de 1962, a Cuba, el país que
poco antes había sido víctima de una invasión organizada por el
gobierno norteamericano y escoltada hasta nuestras costas por sus
buques de guerra.

Precisamente, como se ha demostrado, esa expulsión era el preludio de
una intervención militar directa, impedida sólo por el despliegue de
los cohetes nucleares soviéticos que desembocó en la Crisis de
Octubre, conocida mundialmente como la crisis de los mísiles.

Hoy la Revolución es más fuerte que nunca y jamás ha cedido un
milímetro en sus principios, ni en los momentos más difíciles. No
cambia en lo más mínimo esa verdad que algunos pocos se cansen y hasta
renieguen de su historia, olvidándose que la vida es un eterno batallar.

¿Significa que han disminuido los peligros? No, no nos hagamos
ilusiones. Cuando conmemoramos este medio siglo de victorias, se
impone la reflexión sobre el futuro, sobre los próximos cincuenta años
que serán también de permanente lucha.
Observando las actuales turbulencias del mundo contemporáneo, no
podemos pensar que serán más fáciles, lo digo no para asustar a nadie,
es la pura realidad.

También debemos tener muy presente lo que Fidel nos dijo a todos,
pero especialmente a los jóvenes, en la Universidad de La Habana, el
17 de noviembre del 2005: “Este país puede autodestruirse por sí
mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla
hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa
nuestra”, sentenció.
¿Cuál es la garantía de que no ocurra algo tan terrible para nuestro pueblo?

¿Cómo evitar un golpe tan anonadante que necesitaríamos mucho tiempo
para recuperarnos y alcanzar de nuevo la victoria?
Hablo en nombre de todos los que hemos luchado, desde los primeros
disparos en los muros del Moncada, hace 55 años, hasta los que
cumplieron heroicas misiones internacionalistas.

Hablo, por supuesto, también en nombre de los que cayeron en las
guerras de independencia y más recientemente en la Guerra de
Liberación. En representación de todos ellos, hablo en nombre de Abel
y José Antonio, de Camilo y Che, cuando afirmo, en primer lugar, que
ello exige de los dirigentes del mañana que no olviden nunca que esta
es la Revolución de los humildes, por los humildes y para los
humildes; que no se reblandezcan con los cantos de sirena del enemigo
y tengan conciencia de que por su esencia, nunca dejará de ser
agresivo, dominante y traicionero; que no se aparten jamás de nuestros
obreros, campesinos y el resto del pueblo; que la militancia impida
que destruyan al Partido. Aprendamos de la historia.

Si actúan así, contarán siempre con el apoyo del pueblo, incluso
cuando se equivoquen en cuestiones que no violen principios
esenciales. Pero si sus actos no estuvieran en consonancia con esa
conducta, no contarán siquiera con la fuerza necesaria ni la
oportunidad para rectificar, pues les faltará la autoridad moral que
sólo otorgan las masas a quienes no ceden en la lucha. Pudieran
terminar siendo impotentes ante los peligros externos e internos, e
incapaces de preservar la obra fruto de la sangre y el sacrificio de
muchas generaciones de cubanos.

Si ello llegara a suceder, nadie lo dude, nuestro pueblo sabrá dar la
pelea, y en la primera línea estarán los mambises de hoy, que no se
desarmarán ideológicamente ni dejarán caer la espada.

Corresponde a la dirección histórica de la Revolución preparar a las
nuevas generaciones para asumir la enorme responsabilidad de continuar
adelante con el proceso revolucionario.

Esta heroica ciudad de Santiago, y Cuba entera, fue testigo del
sacrificio de miles de compatriotas; de la ira acumulada ante tanta
vida tronchada por el crimen; del dolor infinito de nuestras madres y
del valor sublime de sus hijas e hijos.

Aquí nació un joven revolucionario, de sólo 22 años al caer asesinado,
que simboliza esa disposición al sacrificio, pureza, valentía,
serenidad y amor a la patria de nuestro pueblo: Frank País García.

En esta tierra oriental nació la Revolución. Aquí fue la clarinada de
La Demajagua y el 26 de Julio; aquí desembarcamos en el Granma e
iniciamos el combate en montañas y llanos, que luego se extendió a
toda la isla. Como dijo Fidel en La Historia me Absolverá, aquí “cada
día parece que va a ser otra vez el de Yara o el de Baire”.

¡Nunca más volverán la miseria, la ignominia, el abuso y la injusticia
a nuestra tierra!

¡Jamás regresará el dolor al corazón de las madres ni la vergüenza al
alma de cada cubano honesto!

Es la firme decisión de una nación en pie de lucha, consciente de su
deber y orgullosa de su historia.

Nuestro pueblo conoce cada imperfección de la obra que él mismo ha
levantado con sus brazos y defendido a riesgo de su vida. Los
revolucionarios somos nuestros principales críticos. No hemos dudado
en dilucidar deficiencias y errores públicamente. Sobran los ejemplos
pasados y recientes.

Desde el 10 de octubre de 1868, la desunión fue causa fundamental de
nuestras derrotas. A partir del primero de enero de 1959, la unidad,
forjada por Fidel, ha sido garantía de nuestras victorias. Nuestro
pueblo logró mantenerla frente a todos los avatares e intentos
divisionistas y ha sabido situar los anhelos comunes por encima de las
diferencias, derrotar mezquindades a fuerza de colectivismo y generosidad.

Las revoluciones sólo avanzan y perduran cuando las lleva adelante el
pueblo. Haber comprendido esa verdad y actuado invariablemente en
consecuencia con ella, ha sido factor decisivo de la victoria de la
Revolución cubana frente a enemigos, dificultades y retos en
apariencia invencibles.

Al arribar al primer medio siglo de Revolución triunfante, llegue el
principal tributo a nuestro maravilloso pueblo; a su ejemplar
decisión, valor, fidelidad, vocación solidaria e internacionalista; a
su extraordinaria demostración de voluntad, espíritu de sacrificio y
confianza en la victoria, en el Partido, en su máximo líder y sobre
todo en sí mismo.

Sé que expreso el sentir de mis compatriotas y de muchos
revolucionarios en el mundo, al rendir homenaje en esta hora al
Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz.

Un individuo no hace la historia, lo sabemos, pero hay hombres
imprescindibles capaces de influir en su curso de manera decisiva.
Fidel es uno de ellos, nadie lo duda, ni aún sus enemigos más acérrimos.

Desde muy joven hizo suyo un pensamiento martiano: “Toda la gloria del
mundo cabe en un grano de maíz”. Lo convirtió en escudo contra lo
fatuo y lo pasajero, en su principal arma para transformar halagos y
honores, por merecidos que fueran, en mayor modestia, honradez,
voluntad de lucha y amor por la verdad, que invariablemente ha situado
por encima de todo.
A estas ideas se refirió, en esta misma plaza, hace 50 años. Sus
palabras de aquella noche mantienen absoluta vigencia.

En este especial momento que nos hace meditar en el camino recorrido y
sobre todo en el aún más largo que está por delante, cuando
ratificamos nuevamente el compromiso con el pueblo y nuestros
mártires, permítanme concluir repitiendo la alerta premonitoria y el
llamado al combate que nos hiciera el Comandante en Jefe en este
histórico lugar, el primero de enero de 1959, cuando señaló:

“No creemos que todos los problemas se vayan a resolver fácilmente,
sabemos que el camino está trillado de obstáculos, pero nosotros somos
hombres de fe, que nos enfrentamos siempre a las grandes dificultades.
Podrá estar seguro el pueblo de una cosa, que es que podemos
equivocarnos una y muchas veces, lo único que no podrá decir jamás de
nosotros es que robamos, que traicionamos”.

Y agregó:

“Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad ni por la ambición,
(...) no hay satisfacción ni premio más grande que cumplir con el
deber”, concluyó.

En una fecha de tanto significado y simbolismo, reflexionemos sobre
estas ideas que constituyen guía para el revolucionario verdadero.
Hagámoslo con la satisfacción de haber cumplido el deber hasta el
presente; con el aval de haber vivido con dignidad el más intenso y
fecundo medio siglo de historia patria y con el firme compromiso de
que en esta tierra siempre podremos exclamar con orgullo:

¡Gloria a nuestros héroes y mártires!

¡Viva Fidel!

¡Viva la Revolución!

¡Viva Cuba libre!

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Nicaragua: pasado y presente de dos proyectos contrapuestos

por Manuel Moncada Fonseca

Génesis de las desgracias y sufrimientos de Nuestra América

Las desgracias de nuestros pueblos, a gran escala, se iniciaron con la conquista y colonización del Nuevo Mundo, al que los indios kunas de Panamá llaman Abia Yala que significa Tierra Madura, Tierra Madre grande, Tierra de sangre, rechazando el nombre América Latina por ser de origen colonial [1]. El proceso de despojo y sometimiento que ello encerró desde un inicio, convirtió a los aborígenes en indios, es decir, en esclavos o siervos a los que se les negó rotundamente su libertad, bienes, cultura, creencias y lengua. La añoranza por su pasado y, al mismo tiempo, la queja amarga por las desdichas que ese orden foráneo provocaba en ellos se reflejó en las páginas del Libro de Chilam Balam de Chumayel de fines del siglo XVII: “No había entonces enfermedad; no había dolor de huesos; no había fiebre para ellos; no había viruelas; no había ardor de pecho; no había dolor de vientre; no había consunción… No fue así lo que hicieron los extranjeros cuando llegaron aquí” [2].

Los tres siglos que duró el dominio colonial sobre nuestro continente no hicieron más que alimentar la negación de esos seres que, hasta para hacerse la guerra, descartaban la perfidia que Hernán Cortés y el resto de los conquistadores españoles del continente mostraron con profusión. Todo lleva a pensar, acota Laurette Sejourne, “que para los autóctonos era inadmisible un ataque sin previa declaración de guerra y la manera como dejan perder invariablemente todas las buenas ocasiones de deshacerse de sus agresores obliga a pensar que la traición fue un arma más eficaz todavía que el arcabuz o que el cañón[3].

Pero el fondo de saqueo, opresión y negación de los indios y sus congéneres (los negros y mestizos), como ocurre siempre en todo estado opresor, se pretendió ocultar o florear con mentiras de toda laya, incluyendo acá las que pregonaron en nombre de Dios la mayoría de los misioneros religiosos y leguleyadas monstruosas como el requerimiento de Palacios Rubio, que “fue el primer texto legal que intentó justificar la guerra contra el indígena”, y cuya aplicación en la práctica daba lugar a todo tipo de sucesos y abusos de parte de los conquistadores: la mayoría de las veces no hubo traductor del documento, de modo que los indígenas no podían comprenderlo en modo alguno; se leía sin el propósito de que se le prestara atención; hubo ocasiones en que se leyó a varios kilómetros de la aldea que el conquistador deseaba tomar; en otros momentos, antes de que pudiera traducirse, el indígena atacaba de inmediato. Se registraron, asimismo, situaciones en que el conquistador no sabía qué responder. “No faltaba el aborigen listo que preguntaba por ese Papa que donaba unas tierras que no eran suyas, o comentarios como que muy bien [] lo de un solo Dios [] pero que el Papa debía estar borracho cuando entregaba lo que no era suyo, y que el Rey más loco por aceptar lo del borracho… [4].

Los tres siglos de dominio colonial negaron a los indios en todos los órdenes. En España hasta se discutió si los mismos poseían o no alma. Pero en esa discusión, que tuvo como protagonistas principales a Bartolomé de la Casas (defensor del indio) y a Juan Ginés de Sepúlveda (que lo negaba como persona), no se debe soslayar que, en los hechos, los dos enfoques justificaban el dominio castellano. De por medio estaban no solo los “escrúpulos de conciencia de los Reyes”, sino también “la necesidad de justificación (fundamentalmente ante las demás monarquías autoritarias de Europa Occidental) de un hecho que de ninguna manera se va a alterar, que es la colonización de América” [5]. Por ello, aún cuando dicha discusión de 1550-1551 terminó en lo formal afirmando al indio como ser humano, la opresión y el trato desalmado contra él siguieron su curso, aunque, por meras conveniencias imperiales, de antemano atemperados o disimulados a partir de la promulgación de las Nuevas leyes de Indias en 1542.

La Colonia no respetó jamás los bienes de las comunidades indígenas. Y aunque en principio el Estado admitía un reparto de tierras que no estuvieran cultivadas por ellas, en los hechos, tanto la encomienda como el repartimiento se constituyeron, desde un inicio, a su costa, lo que persistió a lo largo de toda la época colonial. Después de la independencia la destrucción de las tierras comunitarias no hizo más que acelerarse [6].

Pero si los indios, mestizos y negros no se beneficiaron del colonialismo, éste tampoco se tradujo en progreso sostenido para los territorios americanos que estuvieron bajo su sometimiento. En esa época, la agricultura y la ganadería fueron las actividades fundamentales. Los cambios registrados en relación con la época precolombina fueron muy pocos y, en la agricultura, no alteraron radicalmente los sistemas de producción. En el cultivo del maíz y los frijoles se concentraba la mayor parte del tiempo destinado a la actividad laboral. El añil y el jiquilite se producían con fines de exportación; la introducción del ganado mayor y menor fue el aporte económico más notable de la colonización española: bovino, ovino, caprino, caballar, muladar. Se introdujeron, igualmente, las aves de corral, las gallinas, los patos, los gansos, los perros y los gatos [7].

A propósito del atraso en que España colocó a los territorios bajo sus dominios, conviene traer a colación lo que expresara José Carlos Mariátegui al respecto: el imperio español reposaba sobre bases militares y políticas; representaba sobre todo una economía superada. “España no podía abastecer a sus colonias sino de eclesiásticos, doctores y nobles. Sus colonias sentían apetencia de cosas más prácticas y necesidad de instrumentos más nuevos. Y, en consecuencia, se volvían hacia Inglaterra, cuyos industriales y cuyos banqueros colonizadores de nuevo tipo querían, a su turno, enseñorearse en estos mercados…”. Propiamente, la debilidad del imperio español radicó en su “carácter y estructura de empresa militar y eclesiástica más que política y económica” [8].

Fin del dominio colonial, no de todo dominio externo e interno sobre el continente

Las insalvables contradicciones del colonialismo condujeron a la independencia de todos los territorios americanos sobre los cuales recayó su dominio. Y aunque la independencia fue real, también lo fue el que, con ella, a pesar de lo que intencionadamente se ha sostenido hasta la fecha, no se inauguró una era que volviera a los pueblos del continente libres, soberanos e independientes. En cambio, los sectores más pudientes de entre los criollos hicieron realidad su vieja meta, atesorada a lo largo del dominio colonial, de instaurar su propia patria, dejando así de compartir con España al indio, sus tierras y riquezas [9]. Significa que esa patria le fue negada al indio y a sus compañeros de infortunio: el negro y el mestizo. Llegó a su fin el dominio colonial, pero la colonización interna, la del dominio oligárquico, lo reemplazó.

Así se comprende que la colonización interna se tornara, más temprano que tarde, modo de expresión del neocolonialismo externo, ejercido por una u otra potencia capitalista. De esta suerte, los poderes criollos se volvieron por doquier intermediarios del dominio externo que, por lo regular, no se presentó como dominio abierto. Más aún, al contrario del colonialismo que declaró sin ambages la supeditación directa del Nuevo Mundo a sus designios, el neocolonialismo se presentó y se presenta como “ayuda”, sin descartar jamás la intervención militar. Esta “ayuda”, por diversos condicionamientos económicos, tecnológicos, culturales, políticos e ideológicos, se ha vuelto para los pueblos del continente americano dominio brutal, metamorfoseado y atemperado gracias, justamente, a la intermediación de los oligarcas criollos.

Veamos lo que sostiene una fuente respecto a la situación imperante en las antiguas colonias de España tras la independencia: “El éxito militar y la independencia político-estatal obtenidos [] son limitados por el fracaso de la revolución social. Las formas feudales de dependencia y, en muchos países, hasta la esclavitud se conservan [] El hecho de no haberse realizado la ruptura social radical con la hipoteca colonial y sus usufructuarios facilita desde entonces que América Latina caiga en dependencia de las grandes potencias capitalistas” [10]. Por otra parte, la clase criolla centroamericana -que se había formado como una fuerza burocrática y mercantil y que, por ende, estaba acostumbrada políticamente a un estilo patrimonial, “careció de una visión de clase y de una dimensión nacional” [11].

El neocolonialismo se impuso sobre la base de dos factores que interactuaron de modo indisoluble: a) el enorme atraso heredado del colonialismo expresado en todos los órdenes, y b) la expansión del mercado capitalista mundial. Justamente, sobre la coincidencia de estos dos factores fue posible que tras el dominio colonial se impusiera el del mercado capitalista mundial.

Conozcamos una muestra clara de cómo comenzó a operar el dominio capitalista foráneo sobre Nicaragua:

A “raíz de la Independencia , el comercio de León y el Realejo pasó a ser controlado por empresarios ingleses, entre quienes se destacan John Foster, Vice-cónsul británico en aquel puerto, Thomas Manning en León, Walter Bridge y Jonás Glenton. Su principal negocio era la exportación de añil y maderas preciosas [] Los comerciantes ingleses prestaban dinero al gobierno nicaragüense a cambio del monopolio del tabaco y de las rentas de las aduanas del Realejo. También gozaban de los derechos exclusivos sobre las importaciones en la costa del Pacífico. Adquirían tierras para cultivar productos de exportación tales como tabaco, añil y algodón. Introdujeron una nueva maquinaria para limpiar, procesar y empacar esta fibra, gracias a la cual incrementaban la producción a la vez que reducían sus gastos. En medio de las tormentas políticas de Nicaragua, estos comerciantes se protegían bajo el paraguas del gobierno británico” [12].

Pero veamos escuetamente qué circunstancias facilitaron el reemplazo de un dominio externo por otro. Tras estar efímeramente sujetas al dominio del imperio mejicano de Agustín Iturbide, de 1822 a 1823, las provincias de Centroamérica, conducidas por fuerzas liberales progresistas, en 1824, se federaron bajo el nombre de Provincias Unidas de Centroamérica. Sin embargo, este esfuerzo unionista se vio torpedeado por la iglesia católica, las fuerzas conservadoras y por Estados Unidos e Inglaterra. Por este torpedeo múltiple, por los localismos prevalecientes y sobre todo por la carencia de una sólida base material que uniera de manera efectiva a Centroamérica, la federación comenzó a disolverse a partir de 1838, año en que Nicaragua se separó de la misma [13].

Igual debemos señalar en qué ha consistido básicamente el interés foráneo por nuestro país. Como es ampliamente conocido, la suerte de Nicaragua ha estado en buena medida determinada por su privilegiada posición geográfica, toda vez que su territorio está bañado por aguas del atlántico y del pacifico y que en él existe una comunicación natural entre el río San Juan y el lago de Nicaragua o Cocibolca, todo lo cual se constituye en base natural para la construcción de un canal interoceánico sobre el mismo. Así, desde muy temprano, Nicaragua se vio disputada por distintos poderes coloniales, primero, y por Estados Unidos e Inglaterra tras la independencia de España.

Imposición del dominio imperial yanqui y surgimiento del Proyecto Sandinista de Nación

Paradójicamente, no fue otro que el régimen burgués-nacionalista de José Santos Zelaya el que abriría a Estados Unidos la posibilidad de acabar con las pretensiones inglesas sobre el potencial canalero del país, al emprender en 1894 lo que fue llamado reincorporación de la Mosquitia -hasta entonces en manos de ingleses- al territorio de Nicaragua. Con todo, el dominio imperialista sobre el país y su potencial canalero sólo hubo de materializarse tras el derrocamiento del régimen de Zelaya (1893-1909) primero y el de José Madriz (1909-1910) después.

La imposición del dominio imperial yanqui sobre Nicaragua se tradujo en restauración del dominio conservador (1909-1929), pero sólo como intermediación del primero. Y, gradualmente, tras la frustración de su proyecto progresista, la burguesía liberal, en adelante, no buscaría otra cosa que tornarse ella misma intermediaria de ese dominio en el país. No fue nada fortuito que, en diciembre de 1928, antes de hacerle entrega formal de la presidencia a José María Moncada, Adolfo Díaz expresara que aunque el Partido Conservador aparecía en ese momento vencido por el Partido Liberal, este último se vio obligado a rectificar, adoptando sus ideales y colocándose, en fin, en un plano esencialmente conservador; siendo así preciso que los liberales reconocieran que, a lo largo de 18 años, los conservadores habían tenido siempre la razón, actuando del único modo en que, según su parecer, era posible hacerlo... [14]

Sobre la base del agotamiento estratégico de la burguesía liberal como fuerza progresista, fenómeno que tuvo su punto culminante el 4 de mayo de 1927 con la firma del Pacto del Espino Negro, aparece en la palestra histórica de Nicaragua el primer proyecto de nación para todos, contrapuesto al de la nación entregada al dominio externo y para pocos, esgrimido por los oligarcas. Hablamos del proyecto que Sandino lanzó y defendió con su lucha antimperialista y antioligárquica, sus sueños e ideales y hasta con su propia vida. El antecedente inmediato de su lucha fue el levantamiento antiimperialista que encabezó el general Benjamín Zeledón en 1912.

Desde su primer manifiesto (el de San Albino de 1927), Sandino sostuvo que su espada no sólo defendería el decoro nacional sino que, además, daría redención al oprimido [15]. Se juntaron así de modo indisociable dos factores de la lucha que, en la historia latinoamericana, frecuentemente, han estado divorciados, como si fuera posible actuar en favor de la soberanía nacional de un país sin que, al mismo tiempo, se libre una lucha decidida por la redención del oprimido. No extraña así que la conjugación de esos aspectos de la lucha provenga siempre, como en Nicaragua, de las fuerzas revolucionarias.

Tras el asesinato de Sandino el 21 de febrero de 1934, la lucha entre la nación enajenada a los designios del imperio yanqui y los oligarcas locales, y la nación para todos, en verdad, libre y soberana, siguió su curso, sólo que con actores diferentes: por un lado, estaba la dictadura somocista (con su complemento disimulado, la oposición burguesa) que garantizaba la fluidez de los lazos de dependencia respecto al imperio yanqui sin hacer necesaria, como plantea Jaime Wheelock Román, una abierta intervención militar yanqui sobre el país [16]; por el otro, un pueblo que tras la muerte del héroe, aunque quedó temporalmente huérfano en el plano de la conducción revolucionaria de su lucha, se fue paulatinamente divorciando de la tutela de la oposición burguesa, la cual manipulaba su lucha y terminaba siempre pactando con el somocismo. Este proceso de segregación entre lucha popular y su tutela por la oposición burguesa se inició el 21 de septiembre de 1956, cuando el patriota Rigoberto López Pérez ajustició, en León, al tirano Anastasio Somoza Debayle; y culminó en 1963, con el surgimiento del FSLN que vio en la lucha armada la vía por excelencia para derrocar a la dictadura militar somocista. Al respecto, Carlos Fonseca Amador anotaba en 1960:

"…las condiciones peculiares de la realidad nicaragüense llevan al convencimiento de que la lucha legal del pueblo no puede conducir a la victoria […] la dictadura somocista es un régimen de fuerza y no de ley. Quienes controlan la dictadura son los que controlan la Guardia Nacional. Es absurdo por consiguiente que el pueblo levante la ley contra la fuerza, el código contra la bayoneta" [17].

Con el surgimiento del FSLN, la crisis del régimen somocista se fue profundizando día a día hasta tornarse irreversible, desembocando finalmente en un gran triunfo popular el 19 de julio de 1979.

El proyecto de nación para todos y sus enemigos actuales

La nación para todos comenzó de esta suerte a materializarse. Así las cosas, de 1979 a 1990, un proyecto revolucionario, convertido en poder estatal, se desenvolvió en Nicaragua. Y la reacción de la derecha interna y externa no se hizo esperar: el imperio yanqui organizó, financió y armó hasta los dientes a las fuerzas de la contrarrevolución. Por si fuera poco, los territorios vecinos de Nicaragua (Honduras por el norte y Costa Rica por el sur), gobernados por regímenes prointervencionistas, se utilizaron ampliamente como refugios y centros de abastecimiento de las fuerzas de la contrarrevolución. La Revolución Popular Sandinista se vio así acosada local e internacionalmente; contra ella se libró una guerra mercenaria que la empujó a establecer al Servicio Militar Patriótico (SMP) y a distraer buena parte de su presupuesto en función de la defensa del país, lo cual la desgastó severamente. Ello habría de convertirse en factor determinante de la derrota electoral del FSLN en 1990.

A lo anterior hay que añadirle la perversa actitud de la jerarquía católica para actuar, abierta o solapadamente, en contra del proceso revolucionario. Para legitimar las acciones criminales de la contrarrevolución armada, esa fuerza eclesiástica fue capaz de “argumentar”, por ejemplo, que era preferible la muerte del cuerpo que la del espíritu. Tal ha sido el comportamiento habitual del catolicismo local cada vez que el país lo han gobernado fuerzas progresistas. Así actuó en contra del Zelayismo, llamando a los fieles desde los púlpitos de las iglesias a desobedecerle [18]. Igual ocurrió contra el proyecto unionista centroamericano que encabezó Francisco Morazán; entonces la Iglesia se valió de supercherías, milagros, castigos del cielo, anatemas, procurando con ello “atraer sobre los amigos de la independencia la execración de los pueblos crédulos” [19]. Y así está ocurriendo ahora que el FSLN, después de retomar la conducción de la nación a partir del 2007, está empeñado en llevar la revolución hasta sus últimas consecuencias.

En relación con el comportamiento de la iglesia católica, la derecha laica esgrime un doble discurso: cuando la primera se pone de su parte la estima apolítica, ceñida al Evangelio, a la palabra de Dios; cuando la ve aportando a la unidad de los nicaragüenses, a la necesidad de construir un proyecto de nación que abrace una opción preferencial por los pobres, la acusa de politizada.

La moral amoral de la derecha internacional y local

Como lo expresa el periodista William Grigsby Vado [20], el problema actual del país no guarda relación alguna con las recién pasadas elecciones municipales; tiene que ver con esa vieja lucha por el poder entre los proyectos de nación que, rato ha, se vienen enfrentando en Nicaragua. La reacción de la derecha local en contra del supuesto fraude electoral que le achaca al Gobierno Sandinista, exigiendo un recuento nacional de votos o la anulación de las elecciones municipales, pone de relieve que su propósito real no es otro que la recuperación total del poder estatal para restablecer sus intereses y los del imperio y, así, mantener su enriquecimiento incesante a costa de la opresión al pueblo nicaragüense y, a la par, convertir nuevamente al país en una base de operaciones para agredir y dividir a pueblos hermanos.

Nada resulta, pues, más “natural” que el imperio, a través de sus procónsules, le exija al Gobierno Sandinista exactamente lo mismo que la derecha criolla, so pena de retirarle todo tipo de “ayuda” financiera. En el mismo orden, el Parlamento Europeo, con la doble moral que suele caracterizarlo, irrespeta flagrantemente la "democracia" que tanto le receta al mundo, al aprobar, con tan sólo 58 de sus 785 diputados, una resolución que impone condiciones a la Nicaragua Sandinista [21].

Los padrinos de la derecha local en todas sus variantes, Estados Unidos, la Unión Europea , la OEA y otras instancias internacionales que responden a estos intereses, jamás se expresaron contra el régimen somocista, una abierta dictadura militar sanguinaria y entreguista, de fondo, añorada hoy por la oposición al Sandinismo. Más aún, como acusó Pedro Joaquín Chamorro, la política interventora de EEUU, durante los años treinta del siglo XX, no sólo prohijó hijastros como Somoza y Trujillo, sino que además aplicó luego una política de no intervención consistente en brindarles su apoyo incondicional, lo que igual se traducía en intervención [22].

En los años noventa del siglo XX y en los primeros seis años del XXI, tampoco se preocuparon por la existencia de gobiernos corruptos hasta los tuétanos que asaltaron el presupuesto y los bienes públicos del país y aplicaron despiadadamente las recetas fondomonetaristas que arrebataron a la nación explotada gran parte de las conquistas que la Revolución Sandinista puso en sus manos. Por el contrario, promovieron la entrega de la propiedad estatal y social en manos de capitales extranjeros y locales; aplaudieron a Nicaragua por haberse sometido entonces a las recetas del FMI que la transformaron, no por casualidad, en el segundo país más pobre del continente americano; aplaudieron igualmente el envío de tropas nacionales a Iraq para colocarlas bajo la subordinación de los genocidas fuerzas invasores yanqui-europeos que ocupan esta nación árabe.

Estas mismas fuerzas que se dicen amantes de la democracia, no tienen empacho alguno en declarar al narcoestado que encabeza en Colombia Álvaro Uribe, un ejemplo de democracia en América Latina, mientras, por otro lado, enlistan a las patrióticas FARC entre las fuerzas “terroristas” del orbe. En el mismo orden, EEUU y la Unión Europea , ante los recientes ataques criminales de Israel contra Gaza, se limitan a condenar el "terrorismo" de Hamas, confundiendo a propósito al invasor (Israel y su aparato militar) con el invadido (Hamas y Gaza) [23].

Europa ¿no ha sido acaso cómplice de los vuelos secretos de la CIA en su propio territorio? Y las transnacionales del Primer Mundo ¿no siguen practicando un saqueo que continua carcomiendo cualquier posibilidad real de desarrollo al Tercer Mundo? ¿No se valen estas transnacionales de los medios más abyectos para seguir extendiendo sus tentáculos de dominio a las naciones tercermundistas? ¿No han, acaso, destruido la unidad e integridad territorial de países como Yugoslavia? ¿No pretenden hacer lo suyo, por ejemplo, con Rusia, China, Bolivia y Ecuador? ¿Acaso respetan la voluntad del pueblo venezolano de construir el socialismo sobre su territorio?

¿No son las mismas que desobedecen los mandatos de la Asamblea General de Naciones Unidas para prevenir las guerras antes que desatarlas? ¿No amenazan con la destrucción atómica a Rusia, China, Irán, Cuba y otros rincones del planeta? ¿No tienen, tal vez, nada que ver con el consumismo y el productivismo irracionales que están provocando el envenenamiento de los mares y continentes, el calentamiento global que causa el descongelamiento de los polos, el arralamiento cada vez mayor de la capa de ozono y la desertificación de cada vez más territorios del planeta? ¿Será que están libres de toda responsabilidad por las profundísimas cadenas de crisis que hay agobian como nunca a los pueblos del mundo, como la suba irracional del precio de los alimentos y el pavoroso agotamiento del petróleo? ¿Son o no las mismas fuerzas que han asentado su progreso y bienestar material en el intercambio desigual; las que han creado paraísos fiscales en los que lavan a sus anchas las ganancias que obtienen por medio del comercio ilícito; las que subsidian a sus productores a la par que le prohíben al Tercer Mundo proceder de igual forma con los suyos?

¿Con qué moral hablan entonces las fuerzas más sucias, dictatoriales y genocidas que la historia humana ha registrado en contra de un gobierno soberano como el de Nicaragua? Y la derecha local con sus autoproclamada sociedad civil, sus ONG financiados por la CIA y sus nuevos reclutas como el MRS ¿son o no réplicas entreguistas limitadas a rendir pleitesía al orden que el imperio yanqui-europeo le quiere imponer a sangre, fuego y hambre a los pueblos del mundo?

¿Quién que se precio en verdad digno y confíe en la fuerza conjunta de los pueblos para vencer las acechanzas externas, puede tomar en serio las críticas imperiales, las de sus medios y las de sus cipayos en todo el mundo contra los procesos de transformación revolucionaria e integración que se desenvuelven en América Latina?

Hoy más que en ningún otro momento histórico, es perentorio colocar a Nicaragua y a su pueblo ante una perspectiva no sólo revolucionaria que le permita alcanzar su segunda y definitiva independencia, sino también insertarlos en un proyecto democrático, popular y revolucionario mucho mayor, que sólo pueden ser la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) y otros esfuerzos de integración latinoamericana y caribeña que hoy marchan con paso firme hacia el futuro, pese a los múltiples peligros que los asechan.

Notas:



[1] Pablo Richard. “Crítica de la Hermenéutica Occidental : Hacia una Hermenéutica del Espíritu”. Corporación Cristiana Anabaptista “Puerta del Rebaño”. http://www.puertachile.cl/frames.htm?http://www.puertachile.cl/teologia/2004_richard_abiayala.htm

[2]. Libro de Chilam Balam de Chumayel, fines del siglo XVII citado por: Stanley J. y Bárbara H. Stein. La Herencia Colonial de América Latina. Siglo Veintiuno Editores, S.A., México, 1980, capítulo II, p. 34.

[3]. Sejourne, Laurette. América Latina. I Antiguas culturas precolombinas. Historia Universal Siglo XXI. 1973. pp. 46-47.

[6]. Wittman, Tibor; Corvina Kiadó. Historia de América Latina. Imprenta Athenaeum. Hungría 1980. p. 99.

[7]. Romero Vargas, Germán; Solórzano, Flor de Oro. Persistencia indígena en Nicaragua. CIDCA-UCA, 1992. pp. 20, 22-23.

[8]. Mariátegui, José Carlos. 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana. Biblioteca "Amauta", Lima Perú. 1978. pp. 18. y 14.

[9]. Consúltese al respecto: Martínez Peláez, Severo. La Patria del Criollo. EDUCA, 1975

[10]. Historia de los tiempos Modernos (1789-1917/1918). Cuaderno IV. Universidad Wilhelm Pieck. Rostock, RDA. 1986. Traducción e impresión provisionales. p. 114.

[11]. Torres-Rivas, Edelberto. “Notas sobre las clases y el Estado en Centroamérica”. En: La Inversión Extranjera en Centroamérica. EDUCA, Centroamérica. Tercera edición, 1974. p. 242.

[12]. Burns, Bradford E. Nicaragua: Surgimiento del Estado-Nación 1798-1856.. Instituto de Historia de Nicaragua. Talleres de Historia. Cuaderno Nº 5. Managua, Nicaragua, 1993. p. 22.

[13]. “Las cinco provincias, con límites imprecisos pero aisladas entre sí, no pudieron mantenerse dentro de un pacto federal sin poseer la base económica indispensable para sustentarlo”. Torres Rivas, Edelberto. Interpretación del desarrollo Social Centroamericano. EDUCA, 1981. p. 41.

[14]. Cuadra Pasos. Carlos. Historia de medio siglo. Ediciones el pez y la serpiente. 1964. pp. 157-158.

[15]. Sandino Augusto César: El Pensamiento Vivo. Tomo I. Editorial Nueva Nicaragua, Managua 1989. p. 119

[16]. Wheelock Román, Jaime. Nicaragua: Imperialismo y Dictadura. Editorial de ciencias sociales. Ciudad de La Habana , 1980. p. 125.

[17]. Fonseca, Carlos Obras. Bajo las Banderas del Sandinismo. Tomo I. Editorial Nueva Nicaragua, Managua 1982. p. 28.

[18]. Morales Urbina, Enrique. “El liberalismo de Zelaya y la Iglesia católica”. Boletín Nicaragüense de Bibliografía y Documentación. Biblioteca "Armando Joya Guillén", Banco Central de Nicaragua. Mayo. Julio 1987. p. 34.

[19]. Amaya amador, Ramón. “Prólogo a la segunda edición de los Brujos de Llamatepeque”. http://www.geocities.com/athens/oracle/7391/textos/prol_lb.htm

[20]. William Grigsby Vado. EDITORIAL del noticiero "SOMOS NOTICIA". http://www.radiolaprimerisima.com/noticias/general/43719

[21]. TROPIQUE. “UE: democracia de la doble moral y de la hipocresía”. 18 de diciembre 2008.

[22]. Chamorro Cardenal, Pedro Joaquín. Estirpe Sangrienta: Los Somoza. Quinta Edición, la Prensa , Managua, 2001. p. 248.

[23]. EEUU y la Unión Europea no condenan la masacre militar de Israel sino al "terrorismo" de Hamas. 27 de diciembre de 2008. http://www.iarnoticias.com/2008/secciones/medio_oriente/0126_eeuu_ue_condenan_hamas_27dic08.html

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